Afganistán: dícese de un país ubicado en el corazón de Asia que limita con Pakistán, Irán al oeste, Turkmenistán, Uzbekistán, y Tayikistán al norte, y la República Popular China al noreste a través del corredor de Wakhan. En la actualidad y tras el atentado del World Trade Center llevado a cabo por terroristas islámicos está en guerra con el ejército de EEUU. Dicho conflicto podría tener relación con la paralización de varios proyectos para extender gasoductos por el norte de Afganistán desde Asia Central. Y e aquí señores donde comienza el juego: ¿qué fue antes el huevo o la gallina?

El Mar Caspio es el tablero, el punto de partida donde se sitúan los jugadores. De ahí se extrae el petróleo que tanto gusta a los países que participan en la partida. ¿El problema? La necesidad de controlar una salida hacia Occidente que evite el monopolio ruso. ¿La solución? Construir dos gaseoductos desde Asia Central con salidas al Mediterráneo (a través de Chechenia, Kurdistán y Kosovo) y al Índico (a través de Afganistán y Pakistán), siempre evitando claro está el paso por Irán y Rusia (ya que la caída en esta casilla puede hacer que el jugador pierda la partida).

Las companías occidentales y China saben fehacientemente que la ruta ideal para el paso de sus gaseoductos desde Asia Central hasta Pakistán pasa por el norte de Afganistán. Sin embargo, la llegada del régimen fundamentalista talibán trastoca “inoportunamente” los millonarios proyectos de las petroleras occidentales. ¡Lástima! Y aquí entra en juego la estabilidad de Afganistán, miembro del Mercado Común Islámico (OCE), que forma parte del Gran Juego que libran EE.UU., Rusia, China, Irán, Turkmenistán, Uzbekistán y Pakistán. A continuación llegará el 11-S, que no hizo más que acelerar el ritmo de la partida. Como ya todo el mundo sabe, EEUU invadió Afganistán para capturar a Osama Bin Laden, talibán entre los talibanes. En cuanto a este tema hay que avisar, por si alguien ha permanecido en coma durante los últimos 50 años, que ahora EEUU ya no es amigo visible de estos radicales islamistas, ya no, nunca mais. Cuando éstos luchaban contra los comunistas es evidente que se llevaban bien, pero tras la metamorfosis maligna de no me atrevo a decir cual de los dos bandos, ya no se ajuntan. Pues bien, los rumores dicen que siguen buscando al tal Osama, pero mientras tanto no desfallecen en el intento. Por ahora se “conforman” con tener el control de la zona estratégica por donde pasará el oro negro.

¿Y qué papel tiene nuestra gran protagonista, China, en todo esto? 

Mientras tanto, China intenta encontrar petróleo en la frontera del desierto de Xinjiang, en Tarin Basin, una provincia de cultura persa y turca, y con la etnia uiugur levantada en armas que se refugia en los países limítrofes de Asia Central y que se teme que llegue a realizar todo tipo de sabotajes. La CNPC quiere invertir 1.000 millones de dólares en el desarrollo del campo de Ubez (Kazajstán) y extender un oleoducto de 3.000 kilómetros que atraviese el norte de Irán hacia Xinjiang. Y aquí tenéis queridos amigos otra clave: vosotros creéis que EEUU sería tan estúpido de atacar Irán sabiendo que a éste le respalda el Gran gigante asiático? Puede que Bush con su inteligencia fuera de lo común lo hubiera hecho, pero sin duda hubiera puesto en serio peligro a la humanidad. En la actualidad, tras la llegada del diplomático Obama , el principal obstáculo con el que se va a encontrar China es el ataque de los separatistas uiugures.

Por si no hubiera demasiadas fichas en el tablero, todavía falta la roja, Pakistán, quien también trata de encontrar una solución para “pacificar” Afganistán y poder tender un oleoducto hasta el Mar Caspio a través del territorio norte de Kabul.

To be continued

Ainara Izco